Beacons: qué son y cómo se aplican en la industria

Beacons
Los beacons forman parte de las últimas tendencias en tecnologías de proximidad. Sus características hacen que su ámbito de aplicación sea muy extenso. Entre esos entornos podemos hablar del industrial, donde la localización de activos supone una ventaja a la hora de optimizar procesos. Los beacons tienen mucho que decir en este aspecto, comprobémoslo con este artículo.

¿Alguna vez mientras estabais en vuestra tienda favorita os ha llegado al móvil un mensaje con una promoción de ese mismo comercio? Si os ha pasado, es probable que hayáis mirado sospechosamente al teléfono preguntandoos cómo ha podido ocurrir. Como muchos dicen, las casualidades no existen, y esta no es una excepción a esa conocida frase.

Lo más probable es que ese mensaje os haya llegado gracias a la tecnología Beacon. Si no tienes ni idea de qué estamos hablando, has llegado al lugar adecuado. Los beacons son un instrumento de gran utilidad a la hora de posicionar objetos y personas en diversos entornos.

¿Qué son exactamente? ¿Cómo funcionan? ¿Qué aplicaciones tienen? ¿Qué aportan a la industria? Os animamos a seguir leyendo para aclarar todas estas dudas y que os convirtáis, como nosotros, en unos amantes de los beacons.

La importancia de la localización interior en la industria

Conocer al detalle la ubicación en tiempo real de todos los activos presentes en una planta industrial tendrá consecuencias positivas desde varios puntos de vista. Por una parte, repercutirá en el aspecto de la eficiencia y productividad. Por otra, la seguridad de la fábrica y sus trabajadores ganará muchos enteros.

Centrándonos en la primera de estas ventajas, podemos deducir claramente como la monitorización de los procedimientos de trabajo, los tiempos empleados en los mismos, los materiales disponibles y la maquinaria llevará a una producción más óptima y estandarizada.

Con esta información se podrán diseñar procesos automatizados y cada trabajador podrá saber con exactitud qué tarea le corresponde ejecutar según el punto en el que se encuentre dentro de la planta. Además, se podrá preveer con cierta certeza cuándo va a tener lugar un fallo o avería, actuando en consecuencia.

Pasemos a echar un vistazo a las ventajas que nos ofrece la localización en los entornos industriales respecto a la seguridad. Podemos saber qué zonas de la fábrica serán de más alto riesgo por la presencia de elementos o productos peligrosos o la actividad que se desarrolla en ellas.

En el caso de que los operarios se encuentren expuestos a productos o agentes potencialmente dañinos, como algunos compuestos químicos o altos niveles de ruido o vibración, el sistema podrá medir el tiempo de estancia en estas zonas, avisando al trabajador en el caso de que permanezca más tiempo del recomendado.

Al saber cómo se mueven todos los miembros de la fábrica, es más sencillo diseñar un plan de evacuación y autoprotección en caso de que ocurra alguna emergencia. A lo que hay que añadirle que, teniendo localizado a cada trabajador, tendremos la certeza de que esta evacuación se ha realizado por completo.

¿Qué son los beacons?

Hasta aquí esperamos haberos convencido de que implantar sistemas de localización en la industria es imprescindible para ser competitivos en un sector tan exigente. Exigencias que vienen de parte del propio usuario final, de los competidores y de la propia legislación.

Bien, y ahora que ya queréis implantar este sistema, lo siguiente que os vendrá a la cabeza será… ¿cómo lo hago? Aquí es donde entra en escena los protagonistas de este artículo, ¡Los beacons!

Lógicamente, antes que nada tendremos que saber qué es un beacon. Cuando hablamos de ellos nos estamos refiriendo a una pequeña baliza que transmite varias veces por segundo una señal Bluetooth de Baja Energía (BLE) asociada a un número de identificación que la hace única, también emiten datos asociados a la situación del beacon, como su ubicación, temperatura o estado de la batería. Cada baliza contiene una CPU, un transmisor y batería.

En el mercado podemos encontrar diferentes tipos de beacons, aunque los de más éxito son los iBeacon de Apple y los Eddystone de Google. También podemos encontrar beacons como los AltBeacon (de Radius Networks) y los GeoBeacon (de Tecno-World).

¿Cómo funcionan los beacons?

 Podemos resumir el mecanismo de trabajo de un beacon a través de los siguientes pasos:

  1. El beacon transmite la señal descrita anteriormente. Esta, según el modelo tendrá un alcance que oscilará entre los 20 y los 300 metros.
  2. Posteriormente la baliza detecta que hay dispositivo móvil en su rango de acción.
  3. El dispositivo móvil, a través de la aplicación que tenga instalada para tal fin, enviará el número de identificación del beacon al un servidor en la nube.
  4. Este servidor asocia esta ID a una acción concreta predeterminada y asociada a este número.
  5. El usuario recibirá esta acción en su dispositivo.

¿Para qué sirven los beacons?

La disposición de una red de beacons en un determinado espacio puede tener diversas y prácticas aplicaciones.

Cada vez su uso en mayor en funciones relacionadas con el marketing. Por ejemplo, se colocan beacons en tiendas para enviarles mensajes a los clientes cuando entran en ellas o pasan por ciertas zonas. Mensajes con información práctica para sus compras o con ofertas personalizadas son una muestra de estos.

También llama la atención su uso en otros espacios como museos, oficinas de la Administración, en el transporte público o en hospitales.

Pero los beacons no solamente pueden ser de utilidad en espacios cerrados, sino que también se aplican en entornos como el de las ciudades inteligentes, pudiendo ubicarse junto al mobiliario urbano para prestar un mejor servicio al ciudadano.

Es posible que os preguntéis qué ofrecen los beacons que no lo hagan otras tecnologías como el GPS o el NFC. Bien, respecto al GPS, éste no tiene tanta precisión en espacios cerrados, además, su consumo de energía es mucho mayor y requiere de conexión a internet. Si analizamos la diferencia con el NFC, la mayor de ellas consiste en el alcance de cada una. Mientras la tecnología NFC tiene un radio de acción de unos 20 cm, el de los beacons es, como mínimo, de decenas de metros.

En Sixphere estamos totalmente enamorados de los beacons, por ello forma una parte esencial de nuestra solución Polaris. Polaris es un software que trabaja con tecnologías de proximidad, IIoT e Inteligencia Artificial con el fin de tener un control total de todo lo que ocurre en una planta industrial.

Esta monitorización de todos los procesos permite asignar a cada empleado órdenes de trabajo según sus capacitaciones, situación y herramientas disponibles; también se pueden registrar posibles problemas que aparezcan, paradas y fallos de calidad; se calculan tiempos de ejecución de cada tarea, así como su progreso. Desembocando todo ello en más calidad, más eficiencia, garantizando la trazabilidad y eliminando el uso del papel.Esta monitorización de todos los procesos permite asignar a cada empleado órdenes de trabajo según sus capacitaciones, situación y herramientas disponibles; también se pueden registrar posibles problemas que aparezcan, paradas y fallos de calidad; se calculan tiempos de ejecución de cada tarea, así como su progreso. Desembocando todo ello en más calidad, más eficiencia, garantizando la trazabilidad y eliminando el uso del papel.

Estas y otras muchas funciones hacen de la relación Polaris – Beacons una alianza poderosa en la búsqueda de la excelencia en la fabricación, llevando el concepto de Smart Factory un paso más allá.  Como habéis podido ver, los beacons están más presentes en nuestra vida de lo que en un principio parece. Estos pequeños dispositivos tan discretamente colocados son capaces de hacer tareas asombrosas que nos facilitan mucho la vida, tanto a la persona de a pie que se encuentra paseando tranquilamente, como a los responsables de una industria.

Su potencial es tan grande que para 2025 un estudio asegura que el mercado de los beacons tendrá un valor de 58.7 billones de dólares, con un crecimiento exponencial desde 2017.

Ya sabéis, la próxima vez que yendo por la calle o estando de compras recibáis un mensaje sospechosamente relacionado con el lugar en el que os encontráis, no os asustéis ni os pongáis conspiranoicos, es muy probable que los beacons estén entrando en acción.

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