Que el teletrabajo sea la siguiente pandemia

Productividad | Teletrabajo
Más allá de consejos y tips tópicos y útiles sobre cómo hacerlo, ampliamente extendidos y aceptados, trataremos de ofrecer nuestra visión del teletrabajo como modo de vivir en una empresa tras muchos años aplicándolo con éxito.

Intentaremos no hablar de consejos comunes y tópicos (ni de lejos por ello despreciables, ojo) que todo el mundo conoce o puede encontrar en algún buscador. Simplemente, trataremos de aportar nuestra visión del teletrabajo como disciplina (si puede llamarse así) tras muchos años aplicándolo de manera intensa con (creemos) un éxito considerable. No en vano es uno de nuestros valores, y los valores no es algo que se trabajen y adquieran de un día para otro.

Es absolutamente loable y necesario aplicar este tipo de medidas de forma inmediata y como buenamente se pueda ante situaciones como la que vivimos  (mensaje para los que lean esto en 2085: en 2020 sufrimos y superamos una pandemia de COVID-19). No obstante, que una de las lecciones aprendidas de todo esto sea que el teletrabajo es posible. Que la segunda pandemia sea el teletrabajo.

Es muy importante saber que no es fácil. La incorporación de teletrabajo a la actividad diaria de una compañía exige una asunción completa de qué significa, por qué se hace, y cuál es el beneficio que se obtiene. Sí, beneficio, palabra fría pero no obligatoriamente asociada a números. Por responder de forma rápida, el beneficio principal es el que cada uno sea capaz de obtener en relación a su vida y a su comodidad. Pero para los amantes del número, garantizo que pueden mejorarse la productividad, la eficiencia, y demás conceptos perfectamente graficables.

Y también es necesario comprender, esta vez desde la otra orilla, que desgraciadamente ni todo el mundo puede realizar teletrabajo, ni en todas las ocasiones puede ni debe aplicarse. Más allá, y también por experiencia propia, lo ideal es una mixtura en la que el equilibro entre teletrabajo e insitutrabajo (¿?) satisfaga a los implicados. No perdamos el contacto humano, ¡eso lo último!

Qué no es el teletrabajo

El teletrabajo no es una herramienta médica de la que echar mano para frenar pandemias, ni es un concepto nuevo salido de un chupilaboratorio para startups que aporte a tu organización una nueva homologación a incluir al pie de la última diapositiva de tu presentación corporativa. El teletrabajo es un compromiso común adquirido por convencimiento y buena fe.

El teletrabajo no es trabajar desde casa, ni una forma de difuminar la labor diaria, ni un mecanismo mágico que genera cortinas de humo tras las que ocultar pereza o dejadez. El teletrabajo es una medida (LA medida) de conciliación entre la vida personal y la vida laboral. Las virtudes del teletrabajo aprovechables ante situaciones de alarma sanitaria son igualmente aplicables en escenarios perfectamente salubres. Podría decirse que su utilidad bajo circunstancias de este tipo está contenida en el concepto de conciliación, no relacionada. Vaya eso por delante.

Vamos a liar un poco más la madeja. En ocasiones se lee que el teletrabajo debe ser rígido en horarios, como en la oficina, y que no se debe cortar para tender la ropa o hacer la comida. Respeto toda opinión, pero no estoy de acuerdo. ¿Para qué lo quiero entonces? Tender la ropa, elaborar comida, limpiar el baño, ir a por las niñas al cole… precisamente se trata de eso, de facilitar el día a día de las personas a través de medidas flexibles.

Esto va de evitar o paliar que la gente salga de su casa a las 7:00, vuelva a las 19:00, y esté hasta las 23:00 preparando el nuevo ciclo infernal que habrá de comenzar puntual e invariablemente a las siguientes 07:00. Teletrabajo es flexibilidad y organización. Responsabilidad y planificación.

En definitiva, el teletrabajo no es el traslado de tu puesto fijo en la oficina al cuarto de estar de tu casa. Teletrabajo es trabajar de otra forma. Lo primero se llama trabajo a secas, y no es negativo, lo llevamos haciendo toda la vida, pero no tiene que ver con la conciliación, que es de lo que se trata.

Bueno, qué es el teletrabajo entonces

Teletrabajo es trabajar de manera deslocalizada, con una organización de tiempo no rígida, totalmente planificada, y aplicando una orientación plena a objetivos. Ni más ni menos. Y para ello, mucho me temo que la empresa que la ponga en práctica debe tener asimilada de serie dicha filosofía o, al menos, asimilar su necesidad, sea cual sea el método de trabajo que finalmente utilice.

La temida deslocalización

La deslocalización implica la capacidad de poder desempeñar la labor diaria con exactamente la misma eficiencia en cualquier espacio de trabajo, que cumpla unas mínimas condiciones de conectividad y que, por supuesto, cumpla los mínimos requerimientos de prevención de riesgos laborales. Hablando desde nuestra propia experiencia, la deslocalización requiere la definición de canales de comunicación online «oficiales» y aceptados por todos.

¿Cuántas reuniones absurdas y eternas mantenemos en la oficina? El teletrabajo eficaz exige la planificación de reuniones fijas en hora, duración y periodicidad, y por supuesto la definición de franjas temporales que aseguren la disponibilidad de cada miembro del equipo.

La deseada organización

Organización de tiempo no rígida y planificada. No rígida, ok, pero planificada. Si de algo habla el teletrabajo es de libertad, pero una libertad ejercida en el marco del trabajo en equipo. Es necesario conocer de antemano las actividades que se realizarán al cabo de las jornadas y, lo que es más importante, consensuar y poner en común dicha planificación con el resto del equipo.

Para que el teletrabajo sea viable, es necesario que cada miembro de la minicomunidad conozca de antemano la organización temporal del resto y sepa cuáles son sus franjas de disponibilidad. ¿Tender la ropa? ¿Cocinar? ¿Hacer el pino? Por supuesto, pero que esté planificado y que el resto sepa que es tu hora de hacer el pino.

¿Cuántas veces interrumpimos nuestra labor sin justificación aparente, o molestamos al compañero para contarle no sé qué historia? El teletrabajo exige planificación diaria y alenta la organización personal, maximizando el aprovechamiento de todos los huecos de nuestro tiempo y respetando los de los demás.

La difusa orientación a objetivos

Y la orientación a objetivos. Quizás la parte más clave de todas y a la vez la más complicada de asumir y alcanzar. El teletrabajo es poco viable si de antemano los miembros del equipo no conocen cuáles son los objetivos a medio plazo a alcanzar a través de sus tareas diarias y, lo que es más importante, no tienen claro en qué consisten exactamente esas tareas.

Es absolutamente imprescindible que cada teletrabajador sepa exactamente en cada momento qué tareas debe llevar a cabo, cuáles está ejecutando y cuáles habrá de ejecutar después. Y conocer el estado de las de los demás. Análisis, diseño, planificación, ejecución y seguimiento continuo e iterativo. En definitiva, metodología ágil.

¿Cuántas veces el día a día nos hace olvidar por qué estamos haciendo algo o por qué lo estamos haciendo de esa manera? ¿Cuánto tiempo gastamos en trabajos que finalmente no encajan del todo en el común? El teletrabajo exige definición de objetivos, breakdown de tareas para alcanzarlos y seguimiento continuo de su cumplimiento a través de KPIs.

Algunas conclusiones al respecto

El teletrabajo, insistiendo, es una medida de conciliación entre vida laboral y vida privada, es la libertad laboral ejercida en el marco de un compromiso común, responsable, aceptado y conocido por todos. Y evidentemente está repleto de ventajas.

El teletrabajo permite a cada persona realizar su labor profesional con la máxima eficacia. El teletrabajo brinda la ocasión de aprovechar al máximo el tiempo según convenga a cada individuo. El teletrabajo quita la basura que en ocasiones ocupa nuestro tiempo, centrando el tiro en lo esencial. El teletrabajo impulsa planificación, organización y productividad. El trabajo obliga a redefinir procesos para avanzar hacia una mejora general. El teletrabajo hace visible el objetivo de nuestras acciones y el valor de nuestro cometido en su consecución. El teletrabajo potencia el trabajo en equipo por pura necesidad. El teletrabajo debe ser una pandemia.

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