Ya sabemos de lo que es capaz un cuadro de mando “en condiciones”: captura datos de varias fuentes, los prepara, los transforma, los relaciona y los convierte en información visual a través de KPI’s, indicadores y gráficos de tendencia (por sólo citar algunas posibilidades).
Pues de toda esa terminología que tan bien suena, hay una palabra a la que no se le suele prestar la atención que merece: “visual”. Porque un cuadro de mando ha de ser eso, visual. O, transfigurando un poco la expresión, un cuadro de mando ha de ser BONITO.
Puedes tener todos tus datos y modelos perfectamente adecuados y tus DAX definidos con extrema precisión, que como el panel sea feo, ya pierde parte de su magia (mi teoría de la mota de polvo, que ya desarrollaré en un ensayo más extenso).
Tres tips rápidos para hacer de tu cuadro de mando Power BI un lugar mejor, más confortable y más humano.
Un buen tema visual corporativo
Un cuadro de mando es una herramienta empresarial que se usa en el día a día y, normalmente, de forma pública y a alto nivel. Si tu imagen de marca ha de estar presente en todos y cada uno de tus recursos audiovisuales (documentos, plantillas, correos, web corporativa, etc.), por qué no también en tu dashboard.
Crea un tema visual propio con la identidad corporativa de tu organización (Power BI lo permite) y gasta tiempo en adecuar tamaños y tipos de fuente según el recurso visual, fondos de indicadores, gama de colores, etc. Porque ese gasto será una inversión muy preciada a corto, medio y largo plazo, y permitirá obtener resultados elegantes y alineados a tu estilo.
Iconos en las tarjetas de indicadores
Qué tontería, ¿para qué perder el tiempo en ajustar los iconos que aparecen en mis tarjetas? Pues nunca tuvo tanto sentido aquella famosa frase que dice “una imagen vale más que mil palabras”…
El uso de iconos no sólo mejora la estética del cuadro de mando, sino que facilita su interpretación. Actúan como referencias visuales que permiten identificar cada indicador de un vistazo, reduciendo la carga cognitiva al evitar tener que leer continuamente los títulos. Casi nada.
Además, favorecen la creación de asociaciones mentales entre indicadores relacionados y ayudan a que los usuarios recuerden con mayor facilidad la ubicación y el significado de cada KPI. Eso sí, para que sean realmente útiles, deben aportar claridad y consistencia y deben ser discretos. Recuerda, su objetivo es reforzar la información sin competir con ella.

Suavidad, claridad y experiencia de uso
El uso de bordes redondeados, líneas suaves y sombras sutiles contribuye a crear una interfaz más limpia y agradable, facilitando la percepción de los elementos como bloques diferenciados sin recurrir a divisiones agresivas (no nos gustan las divisiones agresivas). Este tipo de diseño reduce el ruido visual, mejora la jerarquía de la información y favorece una lectura más fluida del cuadro de mando.
Aplicados con moderación (como todo en esta vida), estos recursos ayudan a dirigir la atención hacia los indicadores y gráficos realmente importantes, transmitiendo una sensación de orden y equilibrio.
El objetivo no es decorar el informe, sino mejorar la experiencia de uso y hacer que la información resulte más accesible y fácil de interpretar. Tan sencillo como eso.
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